Cómo decirle que te apetece innovar en el sexo (sin que suene raro, incómodo o a drama)

Hay una conversación que muchas parejas quieren tener…
pero pocas se atreven a empezar.

No porque sea complicada,
sino porque nadie quiere que suene a crítica, a reproche o a “ya no me gustas”.

Y no, no va de eso.

Hablar de innovar en el sexo no significa que algo vaya mal.
Significa justo lo contrario:
👉 que te importa lo suficiente como para querer seguir creciendo juntos.

Primero: aclaremos algo importante

Innovar no es cambiarlo todo.
No es compararse.
No es exigir.

Innovar es proponer, no imponer.

Y eso cambia completamente la conversación.


El momento importa (mucho más de lo que crees)

Esta charla no se tiene:
❌ en medio del cansancio
❌ después de una discusión
❌ justo cuando algo no ha salido como esperabas

Se tiene cuando:
✔ hay calma
✔ hay cercanía
✔ hay complicidad

Un paseo, una copa, una conversación tranquila.
Fuera de la cama suele ser el mejor lugar para hablar de la cama.

Empieza hablando de ti, no de lo que falta

En lugar de:

“Siempre hacemos lo mismo…”

Prueba con:

“Últimamente me apetece probar cosas nuevas contigo.”

No señalas un problema.
Compartes un deseo.

Y eso se recibe de otra manera.

Hazlo como una invitación, no como una evaluación

Nadie quiere sentirse examinado.
Ni comparado.
Ni corregido.

Por eso funciona mejor algo como:

“¿Y si un día cambiamos un poco el plan?”
“¿Te apetecería probar algo diferente juntos?”

La palabra clave es juntos.

Escucha de verdad la respuesta

Puede que la otra persona:

  • se entusiasme
  • tenga dudas
  • necesite tiempo
  • no lo tenga tan claro

Todo eso es válido.

Innovar también es respetar el ritmo del otro, no solo el propio.

No hace falta hablar de “cosas grandes”

A veces innovar es:

  • cambiar el ambiente
  • bajar el ritmo
  • probar otro momento del día
  • introducir un detalle nuevo
  • romper una rutina pequeña

No todo es revolución.
A veces basta con un matiz.

El humor ayuda (y mucho)

Reírse juntos desactiva tensiones.
Quita peso al tema.
Hace que todo fluya mejor.

Una frase ligera puede abrir más puertas que un discurso perfecto.

Innovar también es aceptar que no todo encaja

Habrá ideas que funcionen.
Otras que no tanto.
Y no pasa nada.

Innovar no es acertar siempre,
es atreverse a probar sin miedo al error.

Entonces… ¿cómo se dice?

Se dice con respeto.
Con cariño.
Con curiosidad.
Y con la tranquilidad de saber que hablar de esto no separa, sino que une.Porque cuando hay confianza para decir lo que apetece,
hay una base muy sólida sobre la que seguir construyendo

¿Qué es para ti ser bueno en la cama?

Vamos a ser sinceros desde el principio.
Ser bueno en la cama no tiene nada que ver con hacer piruetas, ni con aguantar récords olímpicos, ni con haber visto demasiadas películas poco realistas.

Ser bueno en la cama va de algo mucho más simple… y mucho más difícil:
👉 saber estar.

Porque cualquiera puede “hacer cosas”.
Pero no todo el mundo sabe conectar.

Ser bueno no es impresionar, es escuchar

La mayoría de los errores empiezan cuando alguien intenta demostrar algo.
Que si “yo sé”, que si “yo controlo”, que si “esto siempre funciona”.

Mal enfoque.

Ser bueno en la cama es escuchar con todo el cuerpo, no solo con las orejas.
Mirar, notar, adaptar.
Entender cuándo seguir y cuándo parar.
Y sí: preguntar también suma puntos (muchos).

La actitud gana a la técnica

Hay personas que técnicamente lo hacen “bien”…
y aún así no dejan huella.

Y luego están esas otras personas que quizá no hacen nada extraordinario, pero te hacen sentir extraordinario.

La diferencia está en la actitud:

  • Presencia real
  • Cero prisas
  • Ganas de disfrutar, no de cumplir

Eso, créenos, se nota desde el primer minuto.

El ego es el peor compañero de cama

Nada apaga más el ambiente que alguien pendiente de sí mismo.
De cómo queda.
De si lo está haciendo “bien”.
De si va a gustar.

Ser bueno en la cama es salir de tu cabeza y entrar en el momento.
Menos pensar.
Más sentir.


Cada persona es un mundo (y eso es lo interesante)

Lo que funciona con una persona puede no funcionar con otra.
Y eso no es un problema, es una oportunidad.

Ser bueno en la cama es no dar nada por hecho.
Es tener curiosidad.
Es adaptarse.
Es no repetir en automático.

El ritmo lo es todo

No todo va rápido.
No todo va lento.
No todo va igual siempre.

Saber cambiar el ritmo, pausar, retomar, jugar con el tiempo…
eso es una habilidad que no se aprende en ningún manual.

Fuera de la cama también cuenta

Aquí viene una verdad incómoda:
mucho de lo que pasa en la cama se decide antes.

Una conversación.
Una mirada.
Un mensaje inesperado.
Un detalle.

Ser bueno en la cama empieza muchas horas antes de llegar a ella.


Entonces… ¿qué es ser bueno en la cama?

Para Sevilla XXX, ser bueno en la cama es:

  • Saber escuchar
  • Tener curiosidad
  • Respetar límites
  • Crear ambiente
  • Disfrutar sin presión
  • Hacer sentir bien al otro

Nada más.
Y nada menos.

¿Cómo sorprender a tu mujer en la cama?

Aquí viene la parte importante:
Para sorprender a tu mujer no hace falta describir nada explícito.
Las mujeres recuerdan emociones, no acrobacias.

Vamos a lo que realmente funciona:

✔ 1. Empieza mucho antes de que llegue la noche

Un mensaje, una nota, una frase inesperada.
La anticipación es la mitad del encanto.

✔ 2. Crea ambiente

Luz suave, música, una habitación ordenada.
Los detalles cuentan mucho más de lo que imaginas.

✔ 3. Pregunta. Escucha. Observa.

La conexión empieza fuera de la cama.
Una mujer se abre cuando se siente vista, no adivinada.

✔ 4. Cambia el ritmo, no la intensidad

Lo sorprendente no es “hacer más”, sino “hacer diferente”.

✔ 5. Dale protagonismo emocional

Haz que sienta que la noche gira en torno a ella:
su comodidad, su ritmo, su momento.

✔ 6. Haz lo que dices poco, y sugiere lo justo

Sin explícitos.
Con elegancia.
Con intención.Y recuerda:
La sorpresa no está en lo que haces, sino en cómo la haces sentir.

¿Qué es la filosofía swinger y qué reglas se deberían tener en cuenta?

“Swinger: la filosofía donde la libertad sólo funciona si hay respeto.”

Ser swinger no va de intercambiar nada.
Va de elegir juntos cómo vivir la intimidad desde la libertad, la transparencia y un respeto casi sagrado por la pareja.

El mundo swinger no es una locura desordenada, como algunos imaginan.
Es todo lo contrario: es un universo de normas claras, códigos de elegancia y una educación emocional que muchos desearían tener en su vida diaria.

✔ 1. Comunicación brutalmente honesta

Antes de poner un pie en un club, hay que hablar.
Qué te apetece, qué no, qué límites son inamovibles.
Sin ese diálogo, el plan no funciona.

✔ 2. Consentimiento explícito. Siempre.

Nada se asume.
Todo se pregunta.
Y un “no” es un “no”, sin explicaciones.

✔ 3. La pareja es el centro, no el escenario

Si una pareja entra bien, sale mejor.
Si entra mal… Mejor no entrar.

✔ 4. Cero presiones, cero expectativas

El swinger elegante es quien disfruta del ambiente sin obligación de hacer nada.

✔ 5. Respeto por todos

Mirar está bien.
Invadir espacio, no.
La buena educación es la norma no escrita más importante.

En resumen:
El swinger real es menos “desenfreno” y más elegancia emocional.

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